Por:
Fernando Vegas Torrealba
¿Qué le ha ocurrido al
socialismo? Nos referimos al socialismo que ha existido y aun lo hace luego de
llegar al poder mediante revoluciones o elecciones populares y que es
individual y socialmente percibido a través de lo que revelan los medios de
comunicación, además de las interpretaciones y posiciones aparecidas en libros
y artículos de opinión.
¿Resultó ser lo que Marx y
Engels predijeron? ¿Fue lo que Vladimir Lenin trató de instalar y parcial y temporalmente logró? Tal vez, el
fenómeno social realmente se corresponde al que construyó Stalin o a cómo lo
hicieron o hacen ahora los Chinos, o los Cubanos o responde a la experiencia de
estados Africanos. La lista es larga si sazonamos el asunto con el pensamiento
de anarquistas, utópicos, estructuralistas, social demócratas, etc.
Reflexionar sobre el tema
con relación a Venezuela tiene sentido porque, en principio, poca gente duda de
la orientación socialista del proceso de cambio social que acaece en nuestro
país bajo la guía de un partido socialista y el liderazgo de izquierda que
emergió de un movimiento militar, histórico y radical que bajo la inspiración
de su máximo líder, el Comandante Hugo Chávez, en poco tiempo se vinculó al Antiimperialismo
y al Socialismo.
Hay dos momentos claramente
apreciables de la Revolución Bolivariana que en poco tiempo tornó en Revolución
Socialista. El primero corresponde a la era de Hugo Chávez como líder
originario e indiscutido del movimiento, Presidente de la República y
Comandante en Jefe de la Fuerza Armada. La jefatura de Chávez tenía raigambre
popular, fuerza telúrica, genuina narrativa épica y si también sumamos las
condiciones de personalidad que acompañaban a su figura como la chispa de su
inteligencia, el verbo fácil con voz estentórea, la espontaneidad en el trato,
la frugalidad de hábitos, la universalidad de sus opiniones dada la variedad de
sus lecturas, entre otras, se crearon unos lazos muy fuertes en su relación con
las clases más pobres del país y, al comienzo de su gobierno, también con
amplios sectores de la clase media y estamentos profesionales. Más aun, sus
defectos (que ciertamente los tenía) probablemente también ayudaron en la forja
de esa energía que amalgamaba el espíritu popular con el del su líder. Por
ejemplo, cuando en actitud mercurial regañaba en público a un ministro por lo
que era una falla grave en lugar de cambiarlo, mientras los asistentes al “Aló,
Presidente”, coreaban “así, así, así es que se gobierna”.
El segundo momento se
presenta después de los poco menos de tres meses de la agonía y muerte del
Presidente Chávez, período en el que se instaló una peligrosa inamovilidad del
gobierno derivada de una mistificación casi sagrada del líder que se estaba
despidiendo de la vida sin soltar el timón porque la terminal enfermedad le
impedía gobernar. La dirigencia que quedó a cargo del Gobierno encabezado por
el Vicepresidente y sucesor designado no obró con diligencia y mando, y ello
casi nos cuesta la pérdida de las elecciones de abril del 2013.
El 5 de marzo de 2013,
fallece el Comandante Hugo Chávez y, luego de días de prolongadas exequias, se
celebran las elecciones presidenciales el 14 de abril de 2013 y las gana
Nicolás Maduro por un estrecho margen del 1,6%. Esta pequeña diferencia se
expandió a un claro 10% en las elecciones de alcaldes que se llevó a cabo a
fines de ese mismo año.
De manera que las
dificultades de la revolución en nuestro país no surgen de carencias subjetivas
porque existe el liderazgo personal y la acción de un partido, lo que no quiere
decir que no se haya accionado con errores en la aplicación de políticas de
estado a lo interno y, lo que es peor, que se haya persistido en ello.
Por otra parte, en el ámbito
de la parte objetiva del proceso encontramos pocos avances en el campo de la
producción y la productividad económica, aunque en el área social -gracias a la
renta petrolera- si fuimos capaces de expandir el gasto social para atender
largamente acumulados problemas de salud, educación, acceso a servicios
públicos básicos, vivienda y trabajo, entre otros.
¿Por qué después de tener
una saludable y sostenida renta petrolera por más de 15 años –aun mediando las
explicaciones del golpe de estado, paro petrolero, conspiración nacional e
internacional, interferencias económicas- no hemos podido mejorar nuestra
producción agropecuaria con la suficiencia necesaria para atender los
requerimientos de consumo de nuestra gente? ¿Por qué aun insistimos en utilizar
la renta petrolera para importar bienes de consumo que deberíamos estar
produciendo? Nos cuesta muchísimo trabajo desprendernos del esquema rentista y
como no pareciera que en los próximos meses habrá un repunte importante en los
precios del barril de petróleo, ya proyectamos la explotación de otros recursos
mineros (oro, coltán, diamantes) con los mismos fines.
Se perdieron más de 15 años
con recursos extraordinarios que casi exclusivamente se dedicaron al gasto
social, un destino necesario pero no único. No se sustituyeron importaciones y
los pocos ensayos manufactureros se abandonaron porque era más fácil y
conveniente importar, cuando no fue que se los devoró la burocracia, el
desorden, los malos hábitos y la corrupción.
Estamos conscientes de que
nuestra revolución era considerada un mal ejemplo para el hemisferio occidental
de manera que siempre fuimos el blanco de ataques desde varios flancos y con
los equipos más sofisticados de la guerra de baja intensidad, pero ciertamente
aquí no yace toda la explicación de nuestros errores y fracasos.
El Comandante Chávez nos
hablaba de Socialismo del Siglo XXI, queriendo decir con esto –pensamos
nosotros- que era necesario recrearlo y no repetir el socialismo aplicado en
otros países.
Sin embargo, apreciamos que
el Socialismo que se quiso implementar en la Revolución Bolivariana se asemeja
mucho al que practicó la URSS, también al que existe en Cuba y del cual, por cierto, empiezan a
desligarse con movimientos lentos pero claramente perceptibles.
¿Por qué en Venezuela la
dirigencia del PSUV optó por el Socialismo Real y no uno moderno y adaptado a
nuestros tiempos?
Francamente, no lo
entendemos. ¿Cómo es que líderes que suponemos marxistas porque abrazan la
forma más ortodoxa del socialismo, desconocen las leyes de la dialéctica como
método filosófico que al dirigirlo a la sociedad se conoce como Materialismo
Histórico?
La primera ley del Método
Dialéctico es la de “El Cambio Dialéctico”, queriendo decir con ello que todo
cambia, nada permanece igual, nada es definitivo o absoluto. Ya desde la
antigüedad clásica, Heráclito lanzó su célebre frase “nadie se baña dos veces
en el mismo río”. El proceso de cambio es una inmanencia de las cosas, mientras
que no lo son aquellos cambios forzados por una fuerza externa en cuyo caso el
cambio es mecánico. (1)
El propósito del ensayo que
originalmente escribimos en cuatro entregas para Telesur en Inglés y Znet, es la redefinición del socialismo, asicomo la
caracterización de la realidad venezolana, sus dificultades y posibilidades de
avance, la clarificación de objetivos tácticos y estratégicos, todo ello dentro
de un ambiente que a la par de permitir la revisión del socialismo nos acerque
a un proyecto que resuelva los problemas del individuo en sociedad, pero que no
sólo responda a la suma de individualidades en la sociedad sino también a la
integridad social, a todo el cuerpo social, a la colectividad. En fin, que inventemos
un nuevo socialismo.
Antes de continuar con el propósito teórico y práctico
de este ensayo, debemos establecer varios conceptos de economía política y
filosofía política, asicomo una breve relación del desarrollo histórico de la
sociedad.
Comencemos por recordar dos
conceptos económicos clásicos:
El crecimiento económico se
manifiesta por el aumento de la producción de bienes y servicios en un espacio
(territorio) determinado (de un estado) y se evidencia a través de los índices
de crecimiento económico que son el
Producto Interno Bruto (PIB) y el Ingreso Per Cápita (IPC). A este último se
llega dividiendo al primero entre el número de la población.
El desarrollo se mide de
manera distinta, pues está directamente relacionado con el acceso de la
población a los bienes y servicios. De manera que el grado de desarrollo
depende de cuántos integrantes de la población en un determinado territorio
reciben una cuota constante y suficiente de energía, agua potable,
alimentación, salud, educación, vivienda cultura y recreación.
Hay otras maneras de
enriquecer los conceptos de crecimiento y desarrollo. Verbigracia, la renta
territorial y el beneficio de los medios manufactureros, además de la
concentración y distribución de ambos. Algunos, como la posibilidad de acumular
capital, la relación entre población y número de fábricas, las capacidades
tecnológicas (el número de patentes de invención registradas), la generación de
energía, etc. son indicativas de la ruta del crecimiento económico, asicomo el sistema
impositivo y la acción directa del estado se relacionan con las distribución
del beneficio dentro de la sociedad. No obstante, para el objeto de este
trabajo que explicaremos más adelante, es suficiente con tomar las ideas de
Crecimiento y Desarrollo que aunque distintas están relacionadas entre sí.
Entendemos que el
Crecimiento debe ocurrir antes que el Desarrollo. Primero se produce y luego se
divide y reparte. No hay manera de desarrollarse sin aumentar la producción de
bienes y servicios. Tal vez es más claro decir que se debe producir para
dividir y compartir.
Esta es la razón por la cual estos dos conceptos, aunque
diferentes, tienen una relación directa de precedencia.
El Crecimiento también es
generador de fuentes de trabajo. De manera que podemos agregar que una sociedad
en saludable crecimiento es aquella donde se produce con suficiencia y la tasa
de desempleo es pequeña. Por otra parte, una sociedad desarrollada es aquella
en la que producen suficiente bienes, hay pleno empleo y el Estado y las leyes
distribuyen socialmente el beneficio de los medios de producción. Naturalmente,
hay grados de desarrollo pero lo que deseamos destacar es que el término
Desarrollo incluye al de Crecimiento. Hay una relación de continente a
contenido.
Otro concepto que debemos
tener en cuenta es el de la Empresa. Hasta donde sabemos la empresa es una
unidad en la que el factor Capital se encuentra con el factor Trabajo para
producir bienes bajo la guía de un empresario. No hay manera de ver esto de
manera distinta porque al final tendremos lo mismo sin importar cómo lo
llamamos: corporaciones, unidades de producción colectivas, cooperativas, etc.
Tampoco importa cómo se denomina la persona o el equipo de personas que unen al
Capital y al Trabajo en función de la producción
de bienes. Para producir bienes y servicios se requiere de alguien que ponga a
funcionar unidos a Capital y Trabajo, sin importar su denominación: dueño,
empresario, gerente, coordinador, o delegado de los trabajadores.
Explicamos lo que parece ser
algo obvio porque hay una tendencia entre la gente de izquierda y progresista
de demonizar la empresa debido a lo que se cree es su identificación con las
grandes corporaciones que –como es en el sistema capitalista- han abusado del beneficio obtenido del valor
que el trabajo añade a la producción de bienes. El resultado de esta creencia
es una permanente búsqueda de un nombre distinto al de la “empresa” para
designar la unidad en la que el Capital y el Trabajo transforman materia prima
en bienes de uso o de consumo. Por supuesto, no existe ese otro nombre. Lo que
si puede suceder es que la propiedad de
la empresa cambie de privada a pública o mixta. También se puede cambiar la
naturaleza de la gerencia, por ejemplo, de tecnócratas a delegados electos por
los trabajadores o una mezcla de ambos, etc. Pero, la empresa es única y se
mantiene como unidad de producción.
Por otra parte, conviene al
propósito de este trabajo compartir con el lector conceptos derivados de la
filosofía y también hechos trascendentes de la historia.
Comencemos por hablar de la
riqueza interior del ser humano que contiene emociones, pasiones, sentimientos, tendencias,
preferencias, sentido común en la comprensión filosófica que a esto último le
asigna Antonio Gramsci, la filosofía de la praxis que califica como
“inmanentismo absoluto.”(2) Naturalmente, todo influido por la herencia, la
genética y el proceso de socialización. No obstante, a los fines del
trabajo que nos ocupa nos referiremos particularmente al gregarismo y al individualismo.
Describamos esas dos
inmanencias del ser humano. Se trata de dos tendencias que son innatas del Ser.
La tendencia al individualismo y la tendencia al gregarismo. Cada una de ellas
con sus virtudes y sus desviaciones. La virtud del individualismo es la
creatividad y su desviación el egoísmo. En el caso del gregarismo, la virtud es
la solidaridad y la desviación es el colectivismo ciego y la mansedumbre
acrítica. El predominio de una sobre la otra depende de la organización social
y se alcanza a través del proceso de socialización que comienza dentro de la
familia, continúa en la escuela y se completa cuando la persona actúa por sí
misma para desarrollar una manera de vivir en su actual estructura social.
Hay claros ejemplos sobre
esta dicotomía ontológica entre el ser egoísta y el ser solidario. Así, un hijo
único tiene la tendencia a no compartir sus juguetes con otros niños porque
siempre a jugado solo, mientras que el que tiene hermanos cercanos a su edad,
por lo general, se acostumbra a jugar en
colectivo. En ambos casos hay correctivos que se dan en la etapa de la
asistencia a la escuela. Allí el individualista puede aprender a jugar con los
demás y para ello comparte la pelota, por otra parte, el del instinto gregario
puede cambiar su tendencia hacia el individualismo si es atacado o rechazado
por el grupo. En todo caso, estas atribuciones ontológicas no son inamovibles,
pero de acuerdo a la organización social pueden marcar el predominio de una u
otra en la sociedad.
Por ejemplo, en la sociedad
tribal paleolítica, cuando el ser humano bajó de los árboles para vivir en
cavernas, recogía frutos y cazaba animales para alimentarse, el gregarismo y la
solidaridad eran las características principales de la conducta social, pero en
la sociedad tribal neolítica ya finalizada la edad de piedra, el ser humano
individualmente descubre mejores manera de hacer armas para la caza. El invento
del arco y la flecha son indicados por Federico Engels (El origen de la
familia, la propiedad y el estado, 1884) y también por Lewis Morgan (La
sociedad antigua, 1877), como actos trascendentes de la creatividad individual.
El ser humano aprendió a domesticar animales, levantar y cuidar rebaños,
sembrar y recoger cosechas, trabajó la alfarería. Es por estas circunstancias
que las personas que ejercían estas actividades comenzaron a poseer un
patrimonio y la defensa de ese patrimonio se fundamentaba en la parte individualista
del ser.
La Historia nos muestra y
explica cómo es que el individuo más fuerte era rico, tenía liderazgo y
capacidad para manipular creencias sagradas lo que lo conducía a reinar sobre
los demás usando la palabra y, cuando no, el azote y la espada. Poseía un
mandato único de los dioses que con una superestructura de leyes también
divinas construía y mantenía un inicuo sistema esclavista.
El máximo desarrollo de la
sociedad esclavista y centralizada lo encontramos en la Monarquía, la República
y el Imperio Romano. Luego de la decadencia y el colapso del Imperio Romano
emergieron los pequeños reinos de los señores feudales que ataban el trabajo de
la tierra de los labriegos a la condición de siervos de la gleba. Trabajaban
para el dueño del castillo y el territorio a cambio de protección. En realidad
eran cuasi esclavos.
El señor feudal más fuerte
porque tenían más riquezas y con ello un ejército más grande y mejor armado,
fue doblegando y reduciendo a los Señores Feudales, a la vez que unificaba los
espacios para convertirlos en un único territorio donde mandaba de manera
absoluta y sin condiciones porque era el ungido de Dios. El primer gran Rey
absolutista fue Carlomagno que reinó entre el Siglo VIII y IX, dominó a casi
toda Europa e hizo una alianza con el Papado para crear el Sacro Imperio
Germánico Romano.
Fue una era de obediencia
absoluta ya de los siervos de la gleba ya de los súbditos del Rey, en
consecuencia había poco lugar para el desarrollo de una personalidad
individualista que no fuese aquella destinada a la supervivencia propia.
Entonces sucedió lo
extraordinario porque esa tendencia
individualista sembrada durante siglos en mucha gente pero realmente
practicada sólo por aquellos vinculados al ejercicio del poder absoluto emergió
con vocación de cambio social y político. Los burgueses (nombre para adjetivar
a quienes vivían en los Burgos) dueños de talleres y pequeñas factorías, con
sus bolsillos llenos de oro y dinero decidieron dejar de ser súbditos e
hicieron alianza con la gente común (pueblo llano) para eliminar el reinado y
establecer la República teniendo por base el Manifiesto de los Derechos Humanos
para Todos. Fue entonces que emergió la Revolución Francesa creando una
conmoción social que cambió la Historia.
Naturalmente, todos sabemos
que el pueblo llano estaba representado por los Jacobinos en la Asamblea
Nacional Francesa de 1789 y en la Asamblea Nacional Constituyente que se eligió
el mismo año, y que los Jacobinos gozaron de mucha influencia en los comienzos
de la Revolución dada su activa presencia en el Directorio. No obstante,
también conocemos que las condiciones objetivas no favorecían la implantación
de un gobierno centralizado y de acción social, en cambio si ayudaban a la
clase burguesa que eran los dueños de los medios de producción.
El 9 de Termidor (27 de
julio) de 1794, Saint Just y Robespierre fueron guillotinados y en los días
subsiguientes 80 jacobinos más, lo que significó que la derecha (La Montaña)
tomase control del Directorio y la Revolución. Sin embargo, para el año 1795 el
pueblo (los Sans-Coulottes) continuaba en la calle presionando por sus
derechos, además estaba en progreso una seria amenaza restauradora de la
corona. Ello llevó a la derecha a buscar a un “salvador” en este caso a un
general prestigioso para que tomase acción. Este general fue Napoleón Bonaparte
quien el 18 de Brumario (18 de
noviembre) de 1799 ejecutó un golpe de estado. Para dirigir el gobierno fue
creado un Consulado de tres miembros (Sieyes, Ducos y Napoleón). Luego Napoleón
modificó la Constitución y se hizo Cónsul Vitalicio de la República Francesa y
más tarde se coronó Emperador de Francia.
El resultado de la conmoción
social y política que ocurrió en Francia entre 1789 y 1799 fue el
establecimiento de un Estado Liberal Burgués con forma de República tras un
esfuerzo colectivo para abolir la vieja sociedad y “abatir tradiciones, renovar
costumbres y usos, vaciando al espíritu humano del respeto y la ideología de la
obediencia” (Alexis Tocqueville, El Antiguo Régimen y la Revolución, 1856).
El establecimiento de los
derechos humanos civiles y políticos después de siglos fue un avance enorme
para la humanidad. Hoy en día, en muchos países –como Venezuela- están
potenciados y ampliados con los derechos sociales y ambientales.
La diversificación del
ejercicio del poder a través de la llamada División de Poderes es otra herencia
de la Revolución Francesa que nació del pensamiento de John Locke, Charles
Montesquieu y Benjamin Constant. La
concepción del control entre los poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial)
para evitar que uno de ellos (presumiblemente el Ejecutivo) creciese para
dominar la sociedad como lo hacía el rey absolutista, está presente en
Repúblicas y Reinados Constitucionales de la actualidad, pero aun y cuando cada
poder está investido de su propia esfera de atribuciones y no pueden ser
invadidas por otro poder, el celoso control entre poderes ha cedido espacio
para dar paso a la aplicación del Principio de Colaboración entre Poderes para
la realización de las políticas de Estado.
La Revolución Francesa duró
diez años (1789-1799). Los cuatro primeros fueron dominados por el ala
izquierda del movimiento (Los Jacobinos), los restantes por el ala derecha de
los Girondinos a quienes también llamaban La Montaña porque se ubicaban en la
parte alta de la Asamblea. Predominó la alianza de la derecha que después apoyó
a Napoleón durante el Consulado y el Imperio. El histórico levantamiento de los
propietarios de los medios de producción tomó también el control político y desde
entonces El Liberalismo, como modelo filosófico del individualismo mandó sin
obstáculos porque tenían la capacidad de hacer las leyes y ordenar la sociedad
para servir su propósito. La libertad individual y el bienestar particular eran
los temas predominantes. El estado sólo puede hacer lo que la ley permite,
mientras que las personas pueden hacer todo aquello que la ley no prohíba. Laisser fair, laisser passer, define la
acción del Estado.
La comunicación entre los
ciudadanos y los órganos de poder la conducían representantes del pueblo y lo
que había comenzado como un fenómeno social y político altamente influenciado
por las demandas directas del pueblo derivó en una democracia representativa.
Más aun, dada la consciencia que la derecha tenían de la superioridad numérica
del incipiente proletariado, las elecciones sólo podían ejercerlas quienes
aparecían en un Censo con un patrimonio mínimo. Así, por ejemplo, en la Francia
de 1831 solamente votaron doscientos mil ciudadanos en una elección nacional,
siendo la población francesa de entonces de 37 millones.
En estricta comparación de
conceptos fundamentales, Liberalismo y Democracia son antagónicos. Eso dice
Juan Carlos Rey quien fuera profesor de la Universidad Central de de Venezuela
(UCV), en el prólogo del libro de Benjamín Constant, Liberalismo y Democracia: i) mientras en el Liberalismo el individuo tiene un derecho natural a la libertad
que el estado reconoce y protege, en la
Democracia esa libertad está limitada por la ley y en compensación el
individuo participa en la formación de la voluntad general que se materializa
en las elecciones; ii) El Liberalismo
asume la división de poderes como una necesidad para evitar que uno de ellos se
convierta en poder absoluto, mientras la
Democracia se opone a esa división porque según J.J.Rousseau no hay límites
a la soberanía del pueblo y no se trata de que un poder pueda extralimitarse
contra el pueblo, ninguno de ellos puede hacerlo; iii) El Liberalismo requiere el sostenimiento de los derechos de
las minorías, mientras la Democracia
establece que la minoría debe someter su voluntad a la mayoría; iv) El Liberalismo otorga valor supremo
al individuo, mientras la Democracia
le da un valor limitado al individuo; v)
En el Liberalismo predomina la
libertad sobre la igualdad, mientras en la
Democracia predomina la igualdad sobre la libertad.
Ya cerrando el capitulo
debemos hacer una breve relación del tremendo impacto de la Revolución Francesa
tuvo durante el corto tiempo en el que la izquierda jacobina mantuvo el control
del Directorio para aplicar medidas democráticas de influencia social, algunas
de ellas plenas de ideas científicas y de romanticismo revolucionario. Por eso
fue la más universal de la Revoluciones.
Los poetas tuvieron su
participación cuando crearon los nombres de los meses en el nuevo calendario
que aprobó la Asamblea. Vendimiario para el mes de la cosecha de la uva
(septiembre/octubre) o Brumario por la niebla que caracteriza el otoño
(octubre/noviembre) o Floreal para distinguir la floración de la primavera
(abril/mayo). Los científicos modificaron
la duración de la semana que pasó a tener 10 días, la hora 100 minutos y
el minuto 100 segundos, todo en aplicación del sistema métrico; los
intelectuales cambiaron el calendario de los días según el nombre de los
santos. Así, el llamado Santoral quedó sustituido con el nombre de cosas
sencillas y deja de lado el nombre de los santos. En aquellos días estos se
designaban: el día de la tuerca, del tornillo, de la zanahoria, del caballo,
etc.
No obstante fue en política
donde más se destacaron los Jacobinos que abrumaron a los enemigos de la
Revolución y dictaron medidas para apoyar al pequeño propietario para que
avanzase desde sus propias habilidades laborales y formase empresas. Limitó la
propiedad privada en el campo, controló precios de venta con la Ley del Máximo
General, redujo el poder de los ricos y aristócratas, impuso impuestos a los
terratenientes y a las grandes fortunas, redistribuyo riqueza para satisfacer
los derechos sociales (Decreto del 8 y el 13 de Ventoso, 1793). Centralizaron
el poder para hacer más eficiente el uso de los recursos del país.
Todo ello tuvo una duración
de escasos cuatro años pues terminó con el golpe de Termidor, el 27 de julio de
1794. Sólo el Calendario Revolucionario sobrevivió por trece años más.
Finalmente concluimos el
capítulo con la precisión de unas ideas que abonan en beneficio del propósito
de este ensayo: PRIMERO: la economía
es fundamental y domina a cualquier sistema político y social, y el Socialismo
no es excepción; no hay manera de sostener el Socialismo aunque se decrete
varias veces al día, si no hay suficiente producción de bienes y servicios para
todos; SEGUNDO: desde la Revolución
Industrial y más tarde con la Revolución
Francesa los talleres de los artesano fueron convirtiéndose en empresas en las
que el factor Capital se unía al factor Trabajo para producir bienes, todo ello
bajo la coordinación de un tercer elemento que es el empresario y su equipo de
dirección; la diferencia central entre Capitalismo y Socialismo yace en la
propiedad de la empresa como medio de producción; TERCERO: en el Socialismo debe predominar el gregarismo sobre el
individualismo y la solidaridad sobre el egoísmo, sin embargo hay que tomar en
cuenta que pasaron siglos de
superioridad de individualismo y de egoísmo, de manera que cuando los cambios
propios del Socialismo comienzan a ocurrir a través de medios pacíficos
(verbigracia, luego de un proceso electoral) el reto es inducir, provocar,
alentar la cultura de la solidaridad y la paz, sobre todo entre la gente joven;
CUARTO: Siendo los dos elementos
contradictorios que impulsan la acción del Ser el individualismo y la
solidaridad por qué no encontrar una síntesis de equilibrio entre ambas
inmanencias para que el individualismo sea una poderosa palanca para producir
riquezas y la solidaridad el remedio eficaz para distribuir esa riqueza; y en QUINTO lugar: La mejor lección que
podemos tomar de la Revolución Francesa es la de potenciar la Democracia que
mientras más directa mejor será; el Socialismo sólo es posible moviéndose codo
a codo con la Democracia.
(III)
Vamos a adelantar una breve
revisión del Socialismo Real, no la que nos proveen artículos y libros sino la
que salta a la vista del mundo que nos circunda.
Nuestra primera parada es en
la Rusia de las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, cuando el Partido
Bolchevique y otros, se deshicieron del Zar y la familia real, poco tiempo
después derrocaron al gobierno burgués de Kerensky, expulsaron a la nobleza
propietaria de la tierra e instalaron un estado popular y socialista.
Hasta entonces no se conocía
lo que era un estado socialista. Es cierto, los Jacobinos de la Revolución
Francesa aplicaron alguna medidas inspiradas en la justicia social, también
existieron intentos del socialismo utópico
en Gran Bretaña y los EEUU, impulsados por Robert Owen, asicomo por
Fourier en Francia y los EEUU. Todos de muy corta duración.
También, existió
brevemente el modelo autogestionario de la Comuna de París, en mayo de 1871 que
fue liquidado a sangre y fuego. No obstante, fue el Estado Soviético el primero
en aparecer y perdurar por ochenta años dándole forma real y concreta al
socialismo.
La Revolución de Octubre en
la Rusia Zarista y feudal, implantó el
socialismo científico basado en la gigantesca obra de Marx y Engels, El
Capital, que examinó a fondo al Capitalismo del Siglo IXX. Fue el Partido
Bolchevike dirigido por Lenin quien en 1918 comenzó la aplicación de los
principios programáticos del Manifiesto Comunista, redactados por los mismos
autores en 1848.
Comenzó a funcionar la
primera experiencia de un nuevo orden económico, social y político que
cambiaría las relaciones de producción entre las clases sociales y marcharía
adelante para desarrollar un Estado Socialista. Se desató un movimiento mundial
de admiración hacia el experimento que se desarrollaba en la Rusia
revolucionaria que estaba imbuido de un ambiente radical y romántico. Esta
expectativa de millones de seres que ponían sus esperanzas en la revolución
tuvo una poderosa contraparte en la entente que se forjó entre Gran Bretaña,
Francia, Japón y los EEUU, entre otros, quienes entregaron armamento a los
llamados Rusos Blancos que eran los desplazados por el poder soviético, para
enfrentar violentamente al naciente
estado, incluso los nombrados países llegaron a tener personal de apoyo y
combatiente en territorio ruso. Sin embargo, la determinación del pueblo
soviético y un Ejército Rojo de cinco millones de hombres derrotaron a la
alianza contrarrevolucionaria.
Marx y Engels predijeron que
la revolución sucedería en países con capacidad industrial instalada y maduras
relaciones de producción, como Gran Bretaña y Alemania, pero no fue así, sucedió en la subdesarrollada y feudal Rusia
donde un partido socialista accedió al poder por vez primera.
De manera que el teatro de
operaciones para construir el socialismo resultó bastante diferente. No habían
fábricas (o eran muy pocas) para cambiar de propiedad privada a propiedad
colectiva y la principal política de estado era industrializar y resolver la
propiedad de la tierra. Lenin entendió claramente la naturaleza del problema,
de manera que al lado de la democratización del poder a través de los Soviets
que procuraba el involucramiento directo del pueblo en la administración y la
legislación –inspirado por Lenin- el estado también desplegó la Nueva Política
Económica (NEP)(3) que incentivó la creación de industrias e hizo campañas
europeas en búsqueda de inversionistas (v.g. Armand Hammer, dueño de la
Standard Oil Co. estuvo de visita en Moscú para evaluar su participación),
además propuso varias formas de propiedad de la tierra para incentivar la
producción agrícola: i) tierras del estado que el campesino trabaja por un
salario; ii) tierras propiedad de campesinos que contratan a otros su trabajo;
y iii) tierra de propiedad colectiva que entrega una parte de la producción al
estado y la otra la vende para obtener el beneficio (Koljos y Sovjos).
Esta política duro varios
años. Después de la muerte de Lenín (1924),
la NEP que contaba con importantes apoyos como el del ideólogo Nicolai
Bujarín, Alexei Rykov (Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo) y
Mijail Tomsky (Jefe de los Sindicatos) comenzó a debilitarse y fue abandonada
en 1928 con el ascenso de Stalin al poder, quien luego de derrotar a la
izquierda del partido representada por Leon Trosky y aplastar a la tendencia
liderada por los prenombrados partidarios de la NEP, se proclamó el verdadero sucesor de Lenin,
señalando al mismo tiempo que debían moverse con fuerza hacia adelante mediante
el establecimiento de los planes quinquenales.
En lo adelante la ya
denominada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), creció industrialmente aplicando el trabajo obligatorio y colectivo
bajo la única administración del
estado. La URSS se convirtió en superpotencia y retaguardia de la revolución
mundial, con muchos avances tecnológicos y científicos que potenciaron la
capacidad de proveer salud, educación, vivienda y otros beneficios sociales
para el pueblo soviético. Mas, por otra parte, la colosal burocracia que creció
a lo largo de un estado con absoluto control sobre todas las actividades
económicas (hasta el quiosco que vendía
flores y periódicos estaba bajo control estatal), la falta de democracia, el
abismo que separaba al liderazgo (nomemklatura) de la gente, la incapacidad
para conectar al pueblo con el ejercicio del poder porque todos los organismos
soviéticos y sindicales fueron acaparados por el Partido y sus élites, las
desviaciones de poder y los privilegios de las élites, más los variados ataques
sostenidos de sus adversarios de Occidente (la guerra fría) y una errónea
decisión que comprometió la economía del Estado (la guerra en Afganistán),
terminaron con lo que fue un maravilloso experimento social que capturó por
años el interés de millones de hombres y mujeres del planeta.
En segundo lugar, hablemos
brevemente sobre China. En 1912, un movimiento popular bajo la guía de Sun Yat
Sen y el Kuomitang instaló la República,
con ello se liquidó la milenaria cadena de dinastías de mandarines que reinó en
el Imperio. En el Kuomitang coexistían tres tendencias principales: la moderada
y pragmática de Sun Yat Sen, la derechista y autoritaria de Chiang Kai Shek y
la comunista de Mao Tse Dong. Además, conviene añadir que las fuerzas restauradoras
de la dinastía Quing tenían beligerancia. Hubo dos restauraciones, una en enero
de 1916 con Yuan Shikay y otra en junio de 1917 con Zhang Xen. Ambas fueron controladas por el Ejército
Chino.
En 1923, el Presidente, Sun
Yat Sen, reside en Cantón, ciudad que funcionaba como capital de la República.
El problema mayor que confrontaba el gobierno republicano era el control que
los Señores Feudales (Señores de la Guerra) ejercían sobre la casi totalidad
del territorio del país. Para solventarlo, Sun Yat Sen buscó apoyo en las
potencias occidentales pero se lo negaron. Se dirigió a la URSS y obtuvo una
respuesta positiva, lo que significó el fortalecimiento del ala comunista del
Kuomitang y, probablemente, fue por ello que nombró a Chaing Kai Shek Director
de la Academia Militar de Wahmpoa, entendiendo
tal vez que su férrea postura anticomunista daría balance a las cosas.
Sun Yat Sen, fallece el 12
de marzo de 1925 a consecuencias de cáncer en el hígado, lo que desató una
guerra civil entre la facción nacionalista de Chaing Kai Shek y la Comunista de
Mao Tse Dong. El Ejército que Chiank Kai Shek había levantado para marchar
contra los Señores Feudales fue dirigido contra los comunistas de Mao.
La guerra civil duró hasta
el año de 1950, meses después que Mao había declarado la existencia de la
República Popular China, en Octubre de 1949. Chaing Kai Shek se estableció en
la isla de Taiwán con sus seguidores, desde allí mantuvo hostilidades contra la
China Continental con el expreso apoyo de los EEUU. Se dirigieron ataques
armados contra edificaciones públicas, puestos militares y locales del partido
sitos en la costa. Los EEUU le dieron la misión a la VII Flota de proteger a la
isla de Taiwán de una invasión desde China Continental, amenaza que el gobierno
chino mantuvo hasta que los EEUU advirtieron que usarían armas atómicas ante
esa eventualidad. La beligerancia se mantuvo hasta el año de 1960, luego
solamente ocurrieron incidentes aislados.
Lo que la Revolución encaró
al establecerse en 1949 fue un territorio devastado, primero por la guerra
contra los Señores Feudales, en segundo lugar por la guerra civil contra Chaing
Kai Shek y su ejército, después contra el ejército japonés, luego por la
reanudación de la guerra con el Kuomitang de Chaing Kai Shek y al caer
derrotado éste y huir a Taiwan, todavía le quedaron más de diez años de choques
armados que hostigaron su zona costera.
Durante la Segunda Guerra
Mundial, en Manchuria estaban
acantonadas tropas del Ejército Rojo para contener la posible invasión japonesa
a territorio de la URSS y también para defender las fábricas establecidas allí.
Pero, luego de firmada la rendición del Japón, en Agosto de 1945, la tropas
soviéticas se retiraron no sin antes desmantelar las factorías y llevárselas
consigo.
Este es el escenario:
tierras arrasadas por la guerra, severo subdesarrollo y setecientos millones de
seres humanos para alimentar. Sin embargo, la revolución socialista sucedió. De
nuevo fallaron las predicciones de Marx y Engels.
Bajo la conducción de Mao
Tse Dong como su máximo líder, se inicia la política del Gran Salto Adelante
para impulsar la agricultura y la industrialización, pero no se alcanzó el
éxito y “El Gran Timonel” perdió el liderazgo dentro del partido a favor de Liu
Shao Shi y Deng Xiao Ping. En 1966, Mao contragolpea con el apoyo de líderes
radicales del partido y la juventud agrupada en el movimiento de los Guardias
Rojos, retoma el poder y conduce el período de la Revolución Cultural que dura
hasta el IX Congreso del Partido en 1969, pero que verdaderamente termina con
la muerte de Mao en 1976 y el inmediato arresto de sus lugartenientes de la
Banda de los Cuatro.
Deng Xia Ping retornó al
poder y comenzó nuevas reformas para crear nuevas industrias y reanimar la
producción en aquellas que ya existían. En una aproximación muy pragmática, el
gobierno dirigió la atención a los cambios en la economía y no en la política,
cuya estructura nunca se tocó. En esa época Deng pronunció una frase que se
hizo célebre en el mundo occidental: “No importa el color del gato si siempre
caza ratón”.
En este estadio podemos
recordar la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin, probablemente buscando
entonces lo mismo que Deng en su tiempo. También debemos recordar a Gorbatchov
que mezcló las reformas económicas con las políticas (Glasnot y Perestroika),
pero el estado soviético estaba tan carcomido por la burocracia, ineficiencia,
privilegios y corruptelas que se desdibujó y colapsó.
La nueva política económica
de China se fundamenta en: i) Fin de la colectivización de la producción en el
campo, la producción es individual con la obligación de entregar una parte a
las instituciones del estado y el resto de libre apropiación mediante su
colocación en el mercado; ii) facilidades para la inversión extranjera; iii)
Creación de Zonas Económicas Especiales; iv) estímulo para el emprendimiento de
los empresarios nacionales.
Podemos añadir que en los
años recientes se han producido muchas privatizaciones. El Estado Chino
mantiene alrededor de un treinta por ciento de la economía bajo su control
directo (energía, petróleo, minería, banca y servicios públicos), su
contribución a la formación del PIB es del 40%. La parte privatizada de la
economía se encuentra en el sector manufacturero.
Conversando con un embajador
de la República Popular de China que ya regresó a su país, nos explicó la razón
de la aplicación de la apertura económica capitalista y decía que por esa vía
se recibían recursos financieros, se aumentaba
la producción y la tecnología, lo
que permitía potenciar el desarrollo de las provincias atrasadas de China.
También confirmó que las Zonas Económicas Especiales estaban confinadas a las
provincias de la costa.
El tercer ejemplo que
presentamos es el del modelo socialista cubano. Por más de 55 años la
Revolución Cubana ha mostrado un importante parecido con el socialismo
soviético. No obstante, es innegable que en los tiempos que corren, se procuran
cambios que apuntan a reformas de mercado, tales como la aceptación de
iniciativa privada en el área de algunos servicios, la libertad que tiene el
productor del campo para vender su cosecha directamente a los privados, la
reciente aprobación de una Ley de Inversiones Extranjeras que está en vías de
implementación. Es cierto que Cuba va despacio en la aplicación de estos
cambios, pero no es menos cierto que viene soportando desde hace muchos años un
riguroso embargo que prácticamente la obliga a ejercer una economía de
guerra en la que el racionamiento es la
medida que permite la subsistencia ante
los escasos recursos de capital y
producción. La distensión que recientemente se alcanzó entre el Gobierno de
Cuba y el Gobierno de los EEUU, esta encaminando una acción evolutiva que
incidirá en una mayor apertura económica que seguramente liberará al sector
manufacturero a la libre iniciativa. Esto aun no ha ocurrido porque hay mucho
recelo desde el lado del Gobierno Cubano y del otro lado, mucha presión sobre la
Casa Blanca de parte del exilio cubano que tiene poder económico y político.
Después de este breve
estudio comparado sobre el Socialismo como fenómeno económico, social y
político que existió en Rusia y aun existe en China y Cuba, vamos a mostrar los
aspectos comunes que encontramos haciendo énfasis en las reformas introducidas
para salvar el modelo corrigiéndolo.
1) En todos los casos las reformas económicas
introducen formas del capitalismo que no cambia la inspiración socialista del
modelo en cuanto a su vocación solidaria. El concepto soviético establece que
todos los medios de producción de bienes y servicios debe ser propiedad del
estado para que el gobierno sea la entidad que redistribuye el beneficio entre
los miembros de la sociedad, sin embargo, este concepto es impugnado por chinos
y cubanos cuando introducen reformas capitalistas bajo el marco de un mercado
(más o menos) regulado que buscan mejorar producción y productividad para luego
distribuir el beneficio, y aunque tenga más notoriedad lo primero, es lo
segundo lo que va al fondo del problema y termina por salvar al modelo. Por
ello, es que el estado Soviético ya no existe, mientras que China y Cuba sí.
2) Una clave importante es no poner el acento en
las reformas políticas sino en las económicas. Los soviéticos probaron usar las
reformas políticas al unísono con las económicas y produjeron un efecto
catalizador que precipitó el fin del omnímodo estado socialista. No queremos
decir que no son bienvenidas las reformas políticas, lo que ocurre es que en el
Realismo Socialista (podemos leer también Dictadura del Proletariado) abrir las
compuertas de golpe puede traer una inundación que arrasa con todo. En la
Latinoamérica de nuestra época hemos visto varios ejemplos de Socialismo con
variantes políticas muy distintas a los tres modelos descritos en este trabajo:
Venezuela, Ecuador, Bolivia y la de Chile que naufragó en un amargo mar de
sangre y merece un tratamiento aparte,
pero no es el objeto de este trabajo que pretende centrarse en lo económico y su
vital empalme con el socialismo.
3) Hasta ahora el Socialismo ha llegado sólo en
países subdesarrollados y atrasados. Las predicciones de los padres del
socialismo científico, Marx y Engels, eran contrarias. ¿Significará esto que la
madurez de las relaciones de producción entre el capital y el trabajo más bien
alejan este cambio, mientras que son precisamente la pobreza y la miseria que
se instala en los espacios económicos la que genera las condiciones para la
transición del capitalismo al socialismo?
4) ¿Es válido pensar que siendo capitalistas la
gran mayoría de los países del planeta, aquellos estados que deciden seguir la
senda del sistema socialista, para sobrevivir en un mundo interconectado o al
menos para poder sostener relaciones comerciales con el resto de los países,
tienen que mantener algún tipo de conducta propia del capitalismo que les
permita operar en el mercado?
Esta y muchas otras
preguntas deben encontrar respuestas si queremos transitar una vía humana al
socialismo. Una posibilidad que integre las capacidades inmanentes que
acompañan al Ser en su aventura por la vida. El socialismo debe repartir
riqueza y no pobreza. Si se desea repartir riqueza conviene crearla primero.
El capitalismo fue un enorme
paso adelante en el desarrollo social por el impulso que le dio a la producción
de bienes, acicateando la creatividad y la dedicación a uno o más objetivos.
Cuando imperaba la esclavitud y el feudalismo, la sociedad estaba varada en el
tiempo porque el sometimiento sin límites de muchas personas a otra le daba un
ritmo a la vida que era casi imperceptible. El capitalismo desata las
potencialidades individuales del Ser y cuando estas se focalizan en la
producción de bienes el crecimiento es geométrico y apreciable de un día para
el otro. El capitalismo es un paso gigantesco en el desarrollo humano que sin
embargo se ve amenazado por la alienación del hombre que deja que su espíritu
sea monopolizado para producir y ganar cada vez más, tener y poseer cada vez
más, decidir sobre sus congéneres cada vez más. Es aquí donde el socialismo que
se soporta sobre las tendencias innatas de solidaridad del Ser, insurge para
frenar el acromegálico crecimiento individual que aplasta a la otra mitad del
Ser Humano.
El capitalismo es una etapa
del desarrollo humano que se centra en la producción de bienes y ese es su
estelar logro. No podemos decir que el capitalismo es pernicioso por ello. No
es así, es por los defectos, errores y vicios que se alojan en las maneras como
se abordan la apropiación del excedente y el abuso del poder que mana de
ello y que lo hace imperfecto como
sistema. El capitalismo requiere de un factor de corrección y ese elemento lo
provee el socialismo como etapa que equilibra las tendencias inmanentes del ser
individual y egoísta con el ser gregario y solidario.
Tomando en consideración los
hechos expuestos y la argumentación que antecede, en el próximo capítulo de
este ensayo pensamos explorar algunas ideas concretas sobre cómo debe
manifestarse un socialismo renovado en Venezuela como etapa que supera al
capitalismo.
(IV)
“La consciencia socialista significa un
cambio en la consciencia social, ella no sale de una prédica. No olvidemos,
insisto, que la consciencia social está determinada por las condiciones
materiales de existencia y por la cultura y la ética.” Alí Rodríguez Araque,
Antes de que se me olvide, página 186, Editorial Política, La Habana, Cuba.
El nudo del problema que la
Revolución Socialista debe enfrentar y resolver emana de la economía. Si lo que
existe es una economía plenamente desarrollada con medios de producción en
manos privadas, probablemente la solución podría ser relativamente fácil:
transferir la propiedad del dueño de la fábrica a sus trabajadores. No
obstante, si la realidad es una economía subdesarrollada y atrasada, el asunto
debe encararse de manera distinta.
Tratándose de lo último,
para la Revolución es fundamental comenzar un proceso de desarrollo en el que
el Estado contribuya con capital, organización de empresas y apoyo técnico,
entre otras cosas. Esta ruta debe
responder varias interrogantes: ¿Cuenta el estado con una renta que le permita aportar capital? ¿Si la
capacidad de contribuir con capital es limitada, cuáles son las prioridades?
¿Invocará la participación de capital extranjero? ¿Cuáles son las áreas para
las empresas exclusivas del estado, cuáles para la propiedad colectiva y cuales
para la propiedad privada?
Si añadimos al escenario los
factores políticos encontraremos más complejidades a resolver. ¿Se accedió al
poder luego de una heroica lucha armada que derrotó a las fuerzas del viejo
régimen o fue después de ganar una elecciones populares? ¿Se debe compartir la
escena política con partidos, organizaciones no gubernamentales y prensa libre,
todas típicas de una sociedad abierta?
¿Cuáles son las respuestas?
Pol Pot tuvo una solución: bajo la amenaza de las armas, los habitantes de
Cambodia se vieron obligados a mudarse de las urbes al campo para sembrar,
cosechar y alimentar a la población. Por su parte, Stalin colectivizó el
trabajo en las fábricas y se aseguró de que ello se ejecutase rigurosa y
drásticamente. ¿Es este el curso apropiado de acción?
Hay que tomar en cuenta que
más allá de los avances sociales del capitalismo en comparación con sus
antecesores sistemas esclavista y feudal, también es un sistema de dudosa naturaleza
moral porque se sustenta en la apropiación impagada que el dueño del medio de
producción ejecuta sobre el trabajo que se acumula en los bienes producidos.
Además, la educación que recibimos del status
quo y nuestro entorno de vida, aliena al ser humano y exacerba su
individualismo. Todo ello estimula a que ansiosa y continuamente busquemos
tomar el beneficio del trabajo de otros, incluso puede y de hecho lleva a desviaciones
que conducen a conductas criminales para llenarse los bolsillos con dinero
ajeno ya vía fraudes, atracos y otros delitos.
El socialismo parte de un
principio moral distinto: “Todos reciben conforme a sus necesidades, méritos y
capacidades.”
Pero, veamos otros problemas
que están en el corazón de la economía. Uno de ellos es: ¿Con quién contamos
para construir el socialismo, sobre todo si se trata de un país atrasado? ¿Será
la vanguardia ilustrada quien resolverá todo? La vanguardia puede comenzar un
proceso educativo y de progreso cultural para los niños y jóvenes que impactará
el futuro, sin embargo, los partidarios de la revolución que votaron en las
elecciones para salir de años de gobiernos conservadores y malos no son
propiamente los cuadros necesarios para acompañar activamente los cambios
socialistas y aunque podamos en principio hacer uso de su aporte, debemos estar
alertas a las presiones que recibirán para retomar hábitos del pasado e inducir
cambios en la tendencia electoral. Lo que estamos tratando de expresar es que
en una primera fase de instalación del socialismo sólo se cuenta con el apoyo
de un número limitado de gente preparada para crear, potenciar y mantener los
cambios, el resto del soporte profesional, técnico y burocrático vendrá de las
mismas personas que por años sirvió al viejo régimen, lo que probablemente hará
con las virtudes de los grados universitarios adquiridos, pero también con los
vicios propios del sistema capitalista.
Otro protuberante obstáculo
es procesar una revolución socialista en una sociedad abierta y multipartidaria
que está permanentemente vigilada por la “prensa libre”. Sabemos que los dueños
de los medios en su casi totalidad son enemigos del socialismo y se asocian a
carteles del capitalismo, por lo que muy vigorosamente combaten a los
movimientos progresistas.
También debemos tomar en
consideración que la gran mayoría de países del planeta son capitalistas,
incluso aquellos que emergieron de procesos anticoloniales son capitalista al
menos en la manera en que se relacionan con sus antiguas metrópolis. Y no es
que este ambiente flota neutralmente alrededor de aquel estado que asume un
cambio de estructura económica para alejarse del capitalismo, no, no es así,
porque el entorno es inamistoso y está organizado y dirigido por centros
económicos y financieros de poder con base en los EEUU, Canadá y Europa. Todos
ellos operan afanosamente para destruir el modelo y con ese propósito emprenden
una guerra de cuarta generación que actúa en el frente de los medios de
comunicación y en los frentes económico, financiero, político y social con el
objeto de desestabilizar y dar al traste con el proyecto que se adelanta en el
país seleccionado como blanco. Se valen de cualquier instrumento táctico:
sabotaje económico, acaparamiento de alimentos y medicinas, especulación de
precios, acusaciones de transgresiones a los derechos humanos, combates
callejeros para crear el caos, remesas de divisas a activistas de la oposición
política. Todo esto es muy difícil de neutralizar en una sociedad abierta,
democrática y en la que genuinamente quienes están en el poder respetan el
orden legal y los derechos humanos.
Ahora, luego de esta
descripción de problemas que un país debe enfrentar porque desea un cambio de
estructuras económicas, conviene tener una apreciación más amplia de las
posibles y probables soluciones para poder sortear los peligros y amenazas que
se ciernen sobre cualquiera que lo intente. Las referiremos a nuestro propio
país: Venezuela.
La Revolución Bolivariana
iniciada por Hugo Chávez en 1999, en poco tiempo optó por realizar cambios
políticos, económicos y sociales de inspiración socialista y a través de un
proceso gradual. Años de segregación de vastas porciones de la población que la
mantenían al margen del sistema económico y en situación de pobreza fue el
primer enorme problema a encarar. Suplir comida y salud a ese amplio y pobre
sector de la sociedad, crear empleo, proporcionar tierras de cultivo a los
campesinos, todas eran tareas que necesitaban urgente atención y la burocracia
ministerial heredada era un inconveniente para ello. Esto explica el origen y
desarrollo del “Plan Bolívar 2000”, por el cual se incorporó a los militares a circuitos
nacionales que vendían comida a precios muy bajos y se dispensaba salud sin
costo alguno. También para el momento se aprobó la Ley de Tierras cuyo
propósito era entregar lotes de tierra cultivable a los campesinos, asicomo la
Ley de Pesca que, entre otras cosas, prohibía la operación de las embarcaciones
de troleo en aguas costeras porque con ello se dañaba la reproducción de los
peces debido a que se capturaban de tamaños medio y pequeño y sobretodo dañaban
el ambiente de desove, igualmente arruinaba a los pescadores artesanales.
La respuesta de los enemigos
conservadores de la Revolución fue un golpe de estado en abril de 2002 y la
separación del poder del Presidente Chávez por 48 horas, cuando la reacción
popular a nivel nacional, respaldada por la Fuerza Armada, restableció su
Gobierno.
El mismo año 2002, la
oposición política, aprovechando el control gerencial que tenía en la industria
petrolera (PDVSA), ejecutó el paro petrolero que duró casi tres meses. La
producción petrolera cayó a veinte mil barriles diarios (de tres millones
diarios) y todos los residentes de Venezuela sufrieron la falta de gas
doméstico para cocinar y gasolina para el transporte. Sin embargo, las
dificultades fueron superadas y, paso a
paso, gerentes jubilados de la industria, trabajadores y militares, todos
leales a la Revolución, normalizaron la situación y derrotaron el nuevo intento
por derrocar al Presidente Chávez.
Durante el año 2003, grupos
de oposición tomaron algunas calles en ciudades principales del país para interrumpir
el tránsito vehicular y producir el caos, quemar objetos y lanzar piedras a la
Guardia Nacional, en lo que llamaban “Guarimbas”, para demandar la renuncia del
Presidente Chávez. Mientras tanto, el Gobierno Revolucionario inició las
primeras misiones dispensadoras de salud (Barrio Adentro I y II), educación
gratuita en tres niveles con Misión Robinson (alfabetización), Misión Ribas
(Primaria) y Misión Sucre (Bachillerato), y también la Misión Alimentación con
la venta de comida subsidiada.
El año siguiente (2004), la
oposición recolectó el número de firmas requerido por la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela (artículo 72) para celebrar un referéndum
revocatorio al Presidente Chávez. Éste se celebró en agosto del 2004 y el Presidente
lo ganó con holgada mayoría.
Desde su elección en 1998,
el Presidente Chávez no había podido dedicarse a gobernar debidamente porque
necesariamente tenía que ocuparse de su defensa para evitar ser derrocado. Sólo
después del referéndum pudo dirigir toda su atención y dedicación a la
generación de los cambios económicos y sociales necesarios para emprender el
camino y fundar una nueva sociedad.
Es importante señalar que
todos los ataques montados y ejecutados para terminar tempranamente con el
período presidencial de Hugo Chávez tuvieron el apoyo de potencias
extraterritoriales, siendo los más prominentes determinados sectores en el
poder en los EEUU y el Reino de España.
La conspiración económica
durante esa época propició una fuga de capitales nacionales de alrededor de dos
y medio millardos de dólares (billones estadounidenses), lo que hizo necesario
un control cambiario para detener la sangría. Esta medida operó bastante bien
en los siguientes seis o siete años, período durante el cual la economía creció
con vigor.
Hugo Chávez ganó las
elecciones presidenciales del 2006 con el 62,84% de los votos y, hasta que se
reveló que padecía de cáncer en junio de 2011, la oposición criolla mantuvo una
conducta moderada, pero desde que supieron de la enfermedad del presidente
reiniciaron acciones conspirativas abiertas y clandestinas que incrementaban
con cada noticia que delataba su cercanía a la muerte.
El Comandante Chávez fue
operado y recibió tratamiento, lo que le permitió acudir y ganar las elecciones
de octubre del 2012. Probablemente y como consecuencia del esfuerzo que hizo
durante la campaña, recayó en el cáncer, en diciembre del mismo año, lo
trasladaron a Cuba para recibir cirugía. Su debilidad fue aumentando
sostenidamente durante los meses de enero y febrero del 2013, hasta que entró
en agonía el primero de marzo y falleció el cinco del mismo mes.
Durante este lapso de tres
meses, la oposición nacional incrementó las acciones de sabotaje al servicio
eléctrico nacional, perturbó seriamente la economía con especulación,
acaparamiento, contrabando de extracción de alimentos subsidiados y, todo
alcanzó su clímax en las protestas postelectorales de abril del 2013, cuando
azuzada por las palabras inflamadas del candidato que perdió los comicios, tomó
las calles para prender fuego a casas del PSUV, clínicas populares, bibliotecas
públicas, dejando un balance de once fallecidos y decenas de heridos.
El Presidente Maduro convocó
a un diálogo nacional entre los partidos de la oposición y el gobierno. También
invitaron a sectores de la manufactura, agroindustria, medios de comunicación,
entre otros. Sin embargo, nada de esto disminuyó la guerra económica, y el
sabotaje, por el contrario, empeoró sobre todo después de que la MUD decidió
abandonar el diálogo sin dar explicaciones.
En diciembre de 2013, se
celebraron elecciones de Alcaldes en todo el país y el PSUV y sus aliados las
ganó con una diferencia del 11%, pero eso sólo estímulo la agresividad de un
radical sector de la oposición que en
enero de 2014 comenzó a reunirse en
distintos puntos del territorio nacional para proclamar la nueva consigna de
“La Salida”, queriendo referir con ello la renuncia del Presidente Maduro y, el
12 de febrero, lanzaron de nuevo “Las Guarimbas” que es el sistemático
posicionamiento de grupos violentos en calles y avenidas seleccionadas para
colocar barricadas, suspender el paso de vehículos y personas y, además, cuando
la policía o la Guardia Nacional llega para remover los obstáculos es recibida
con piedras, cocteles molotov y disparos de francotiradores. Más aun, los
autobuses de transporte público son incendiados, edificios públicos y privados
son atacados e invadidos para saquear computadoras, aparatos de TV y muebles.
Durante el desarrollo de esta caótica conducta murieron 43 personas, solo seis
eran opositores, los demás eran policías, guardias nacionales e inocentes
peatones. Los funcionarios acusados de ser responsables de la muerte de los
seis opositores están bajo custodia policial y están sometidos a juicio,
mientras que la mayoría de los francotiradores que ocasionaron los demás óbitos
no ha podido ser capturados.
Después de los hechos
narrados, la situación en que se encuentra nuestro país es muy difícil porque
el modelo Bolivariano Socialista que se apoyó financieramente en la renta
petrolera tiene serios problemas: i) La inflación que para el último trimestre
de 2014 superaba el 45%, en lo que va del año 2016 es difícil de calcular
porque los precios avanzan de un día para el otro; el FMI dice que es de 500%,
pero hay otras fuentes que calculan 700% y algunos ya hablan de 1000%. ii)
Carencia de bienes de consumo alimenticio y medicinas. iii) Tampoco se
consiguen bienes de aseo personal como pasta dentífrica, desodorante, etc. iv)
Precios elevados que se distancian de la capacidad de los bolsillos del pueblo.
v) No existe o hay pobre e ineficiente producción de alimentos, medicinas, manufacturas.
vi) La caída de los precios mundiales del petróleo, nuestra incapacidad de
aumentar la producción petrolera y, por añadidura, parte de lo que producimos se envía a China
para amortizar la deuda que tenemos con el Fondo Chino. vii) PDVSA viene
vendiendo sus dólares al BCV a un precio distante del dólar paralelo lo que
sólo le da una entrada modesta de bolívares que no le permite atender sus
gastos en moneda local para mejorar la producción además de que arrastra una
enorme deuda interna. viii) El sensible descenso del ingreso de divisas al país
ocasiona un enorme hueco en las importaciones de alimentos y medicinas. ix)
Aunque el Gobierno ha combatido al contrabando de extracción de consumibles
subvencionados no ha sido totalmente exitoso en ello y más bien ha sucedido una reconversión del
contrabandista en “bachaquero” que asociado a funcionarios del gobierno
consigue el producto regulado y lo revende por elevados precios a aquellos que
no pueden hacer colas porque pasan el día en su trabajo; tampoco las bolsas de
comida que reparte los CLAP funcionan adecuadamente porque igualmente sucumben
al trajín del “bachaqueo” y le sacan productos para venderlos aparte con altos
beneficios. x) Tal como hace el Tesoro de los EEUU que imprime dólares para
pagar deuda, nuestro BCV imprime bolívares para aumentar salarios, aumentando
la presión inflacionaria sobre los precios.
Mientras tanto, el Gobierno
procura concertar con empresario e inversionistas. A algunos que exportan los estimulan dejando
que parte de los dólares que reciben en el exterior (hasta el 60% según el
Convenio N° 35 del 9/3/16) los mantengan para su giro comercial y algo más,
pero esto no mejora sensiblemente la oferta de dólares en el mercado controlado.
La razón es sencilla, es mejor negocio lograr que el estado entregue dólares
protegidos (DIPRO) a Bs 10 para traer una importación que nadie sabe a ciencia
cierta si viene completa o sin sobreprecio, porque la tentación y el acto de
dejar una buena parte de la divisa fuera y la otra que es venderla en el
mercado paralelo (negro) es imbatible.
Sabemos que el precio del
dólar complementario (DICOM) ya está sobre los Bs 630, pero esa cifra no puede
ser un marcador porque a fin de cuentas también es una divisa controlada y su
oferta es limitada. El marcador siempre va a ser el dólar paralelo que está
sobre los Bs 1060.
Conviene que todos los
venezolanos, incluyendo al Gobierno, entiendan que la divisa controlada cumplió
ya su rol y fines en un momento determinado de nuestro país. Su sostenimiento
tiene enferma a la economía. Es un imán que distorsiona la producción y las
importaciones que nunca van ser sinceras porque la mayor parte de las divisas
controladas que se entregan se desvían a cuentas en el extranjero y en menor
proporción van al mercado paralelo. Este imán además fija precios internos que
suben al mismo ritmo de la divisa que se cotiza en el mercado negro y generan
una inflación que está asolando a Venezuela.
¿Qué
hacer?
Luego de los comentarios que
anteceden y las explicaciones de capítulos anteriores que aluden al
individualismo como parte de la condición humana que corre en paralelo con la solidaridad.
Debemos decir que es poco lo que ha logrado la Revolución en lo que ha debido
ser su empeño en conseguir un cambio de
los hábitos individualistas del venezolano y su apego a las tendencias
culturales del consumismo que nos han penetrado por muchos años. Nosotros, los
venezolanos, hemos internalizado que nuestro país tiene una inmensa renta
petrolera y que todos tenemos un derecho natural a una parte de esa renta, sin
importar cómo lo logramos. Lo ideal sería que fuese mediante el trabajo dedicado
y/o el emprendimiento creador. Sin embargo, son los atajos y las vivezas las
que se han impuesto. Este problema puede y debe ser perseguido y castigado en
toda su manifestación delictual, pero en cuanto a la parte cultural el asunto
sólo puede ser atendido con educación y el ejemplo de las clases dirigentes que
deben exhibir una conducta frugal y de moralidad incontestable. Siendo así, es
posible que a largo plazo podamos generar el cambio cultural de los
venezolanos.
No podemos sino recordar la
cantidad de horas que dedicó el Presidente Chávez a hablar de moralidad y
dedicación en los cargos públicos, durante sus programas de “Aló, Presidente”.
Fue su verbo, medidas y ejemplo personal un azote que mantuvo inhibida la
perversa conducta de manipular la cosa pública para sacarle beneficios
personales. Evoquemos como emplazaba públicamente a ministros y funcionarios
para cumplir con su deber y los interrogaba frente a la cámara de TV. Estimamos
que una vez se supo de su grave y terminal enfermedad, lo que lo obligó a
ocuparse de su salud, los diablos se soltaron del redil y cundió el mal ejemplo
que luego de su partida definitiva se sembró para expandir el asalto al Tesoro
de la República en connivencia con
empresarios de igual o peor catadura.
Se requieren acciones
inmediatas en la macroeconomía. El control cambiario que funcionó bastante bien
durante los primeros años de su instauración bajo la conducción con calidad
ética de las personas que originalmente lo encabezaron, más tarde sucumbió ante
las redes de corrupción que brotaron luego de que nuevas caras se hicieran
cargo del régimen de administración de divisas debido a la desatención del
Comandante por razones de salud y luego por su ausencia definitiva. Hoy en día,
el mal es una plaga sin control, sin importar a quien se designe en los cargos
de dirección. El negocio de conseguir dólares baratos (Bs 10) para venderlo a
Bs 1.090,oo es invencible. No hay otra actividad económica que lo supere. Ni el
bachaqueo es mejor y menos aun por el riesgo que comporta.
La respuesta está en la
liberación cambiaria. Hay que dejar que el precio del dólar flote en el mercado
y se vaya ajustando. Probablemente los primeros días subirá por encima del
valor de mercado actual (podría escalar a Bs. 1.500,oo o más), pero aunque el
estado tenga pocos dólares los que tienen los colocará para financiar sus
gastos, subir sueldos y subvenciones, además de que los privados, actuando ahora
en un ambiente despenalizado también lo harán y una vez que esa tendencia esté
en marcha y el dólar comience su descenso nadie querrá quedarse con dólares
para venderlos a pérdida y, finalmente, la divisa se estacionará entre un valor
racional de mercado y el valor inherente del bolívar. Por otra parte, sin esta
medida es poco probable que se atraigan inversiones de origen extranjero,
asicomo las nacionales represadas en
bancos de terceros países.
Mark Weinsbrot(4) escribe
mucho sobre el tema y uno de sus artículos explica que al cesar el control
cambiario el Estado Venezolano tomará del mercado una cantidad superior a la de
ahora de bolívares para cubrir los gastos de la República, con la ventaja que
es dinero que extrae de la normal circulación de la moneda. De esta manera ya
no se cubren gastos imprimiendo papel
moneda sino que los bolívares se toman del torrente de circulante de bolívares,
alcanzando de paso un propósito anti inflacionario.
La inmensa mayoría de los
economistas coinciden en la necesidad de abolir el control cambiario.
¿Significa esto una renuncia
al Socialismo? No lo es. Es una medida necesaria para salvar los logros que aun
tenemos y posibilitar poder cumplir con otros. El razonamiento es que se
requiere más moneda nacional para pagar salarios, subvenciones de alimentos y
medicinas, gastos de misiones, etcétera. Por otra parte, esta nueva realidad
provocará que los empresarios apliquen su dinero y los créditos del estado a la producción y no
a la compra de dólares preferenciales que anteriormente utilizaban
-posiblemente si- para pagar insumos o bienes importados, pero también para
dejar dólares en el extranjero y vender una parte en el mercado paralelo con
enorme beneficio.
Con un propósito similar se
debe aumentar el precio de la gasolina, no necesariamente al precio
internacional, pero si a aquel que disuada al contrabando de extracción porque
reduce mucho la rentabilidad, mientras remunera suficientemente a PDVSA, de
manera que cubra sus gastos en bolívares y pueda liberar recursos para mejorar
la producción de crudos livianos haciéndole mantenimiento a los pozos, asícomo para
poder traer los aditivos requeridos para posibilitar el fluido del crudo pesado
de la faja. Es sencillo, además de cubrir gastos de PDVSA y hacer un plan de
pagos de su deuda interna, se retoma la finalidad estratégica de producir más
petróleo y traer más ingresos al país, como lo están haciendo todos los
miembros de la OPEP.
El aumento de la gasolina
que decretó el Gobierno es insuficiente. Con seguridad el precio adecuado ya
debe estar estudiado y lo pertinente es implantarlo ahora. El pueblo venezolano
entenderá perfectamente la necesidad de esta medida si es bien explicada.
Además, se complementa con la liberación cambiaria que producirá mayores
ingresos al Tesoro de la República y permitirá aumentar salarios y subvenciones
para que la gente pueda cubrir la mayor parte de los aumentos de los alimentos
y medicinas ocasionados por el incremento del valor del dólar y del
combustible.
En la actualidad y de
acuerdo con el artículo 8 del Convenio Cambiario N° 35 del 9/3/16, PDVSA puede
colocar los dólares generados por sus exportaciones en el DICOM pero todo ello
conforme a “la programación entre la Vicepresidencia Sectorial de Economía, el
Ministerio del Poder Popular para la Banca y Finanzas y el Banco Central de
Venezuela en función de las políticas establecidas y la disponibilidad de
divisas para atender las necesidades de la economía…” Lo que quiere decir –por
ejemplo- que si el Ejecutivo y el BCV juzgan que necesitan acceso a más divisas
para honrar pagos de deuda externa le recibe a PDVSA los dólares a Bs 10 (valor
DIPRO) y no al cambio DICOM.
Entendemos que se necesita
un proyecto y existe la percepción de que el Gobierno no lo tiene. No estamos
hablando de “El Plan de la Patria” y sus líneas estratégicas, como fue proyectado
por el Comandante Chávez. Tampoco de un Plan Nacional que describe las grandes
metas y baja hasta los detalles para alcanzarlas con la duración de las etapas,
y que en su conjunto puede desenvolverse dentro de un marco temporal de 10, 15 20 años para desarrollar a Venezuela. No, nos
referimos a un plan de contingencias para atacar la coyuntura crítica de
nuestra economía que ya había aflorado
en la segunda mitad del 2012, pero cuyos signos no pudimos o no quisimos leer,
como tampoco lo hicimos en el 2013 ni el 2014 ni el 2015. Sólo fue a comienzos
de este año 2016 cuando el Gobierno comenzó a tomar algunas medidas que por
tardías y parciales son insuficientes.
Se requiere un plan para
combatir la corrupción con dedicación, más aun, con devoción. Hay una
generalizada percepción que los actos criminales contra los dineros de la
República quedan sin castigo. Esta percepción no proviene de conjeturas tomadas a partir de la poca
información que publican los medios. Todos conocemos a militantes del Socialismo
que asumen un cargo oficial y hasta entonces no tenían vehículo, vivían
arrendados en zonas urbanas o suburbanas muy modestas, pero a los cinco o seis
meses ya se han mudado a un apartamento costoso, tienen una camioneta 4 x 4 y
viajan a Aruba los fines de semana. Naturalmente, de acuerdo a la altura de la
escalera de los cargos ministeriales, de empresas públicas, de gobernaciones o
alcaldías el funcionario tendrá dos o
más viviendas, dos o más automóviles, etc. Esto debe cesar y la única manera es
que los actos de corrupción se persigan y penalicen sin importar el nivel de
sus autores. Lo que hace el Ministerio Público, las policías y el Poder
Judicial no es suficiente. Ministros, gobernadores, magistrados, presidentes de
compañías del estado se han marchado de Venezuela burlando a las autoridades a vivir exilios dorados con
fortunas mil millonarias. No hay ni una declaración oficial de la Presidencia,
Ministerios, TSJ, Fiscalía, Procuraduría que diga algo al respecto. Se conocen
sus nombres, donde viven, los grandes gastos en que incurren para vivir
holgadamente, todo ello con el dinero de los venezolanos, pero nadie hace algo
para someterlos a juicio y traer esos capitales de vuelta.
El crimen debe ser golpeado
con energía. Sin excepciones. La acción delictual generalizada de hurtos,
atracos, secuestros y asesinatos debe ser detenida. Es muy difícil trabajar el
campo si cunde el abigeato, el robo, la extorsión y el secuestro en las fincas.
Es duro para el personal obrero de una fábrica tener que pagar peaje para salir
y regresar al barrio donde vive. Es una desviación inaceptable que el
empresario pequeño, mediano o grande tenga que pagar a funcionarios que lo
extorsionan con multas o reciben avisos de cierre apoyándose en las complicadas
trabas burocráticas que el Gobierno no cesa de crear y que los delincuentes que se disfrazan de socialistas
aprovechan como alcabalas para exigir dinero. Todo eso infla los precios de los
productos aunque la empresa no pueda
registrar esos gastos en la estructura de costos.
Todos estamos al tanto de la
existencia de una guerra de cuarta
generación (el Gobierno la llama Guerra Económica) que incluye el ataque al
aparato económico y produce distorsiones en el mercado que afectan al
consumidor. El Estado Mayor que dirige esta guerra tiene a personal muy
calificado que constantemente está pensando y proyectando acciones,
informaciones y contra informaciones dirigidas a conseguir estas metas. En ese
Estado Mayor militan intereses de los EEUU, Canadá, Unión Europea, de la
oposición criolla y otros. No obstante, también sabemos que los sostenidos
errores de nuestros gobiernos (nacional, regional y local) han abonado el
terreno para ser objetivamente presa fácil de las oscuras actividades de los
enemigos del país.
Otro tema muy importante es
la determinación del área de la economía que será atendida por el sector privado. Debe ser
regulada y con acceso a todo el mercado nacional.
En Venezuela aproximadamente
el 45% de la economía está controlada
directamente por el Estado, pues es propietario de la industria
petrolera, del gas, de la minería, del hierro, del acero, del aluminio y casi
todas aquellas que le tributan a éstas, además es dueño también de las empresas
que generan, transmiten y distribuyen electricidad, de los acueductos y
servicio de agua, de la mayor parte de las comunicaciones y de sistemas de
transporte subterráneo y de superficie. También el Estado tiene una incipiente
capacidad industrial de producir alimentos que ahora tiene muchas dificultades
de producción y productividad. Se incrementó el número de hectáreas de tierra
arable distribuida pero que no cubre las necesidades del mercado nacional porque al productor no se le entregan los
créditos, la semilla, la maquinaria y demás insumos o no se proveen
oportunamente y/o no se controla suficientemente el destino de los fondos a
nivel de productor o de la empresa intermediaria que también es del estado.
Determinar un espacio
importante de la economía para el sector privado no es una abominación del
Socialismo, por contrario si lo fue pretender que el estado lo controlase todo como ocurrió en la URSS y en Cuba. La razón
es sencilla, no hay manera de que el Estado pueda ocuparse de absolutamente
todo. La burocratización y sus complicaciones de procedimiento terminan por
exacerbar la parte individualista del Ser y deviene en el surgimiento de capas
privilegiadas que roban tanto del excedente como lo haría el más abyecto
capitalista con el valor del trabajo añadido por el trabajador al producto.
Conviene añadir que, hoy en día, la URSS no existe porque su economía colapsó y
la Cuba Revolucionaria anda en la búsqueda de una apertura económica que le
permita producir más para distribuir más.
Es importante abrir la
economía a la inversión privada en las áreas de la manufactura, agricultura, ganadería, transporte y comercio
para brindarle al estado una amplia base imponible para capturar impuesto sobre
la renta y no depender casi exclusivamente de la renta petrolera y de un
impuesto indirecto y regresivo como es el IVA.
El estado debe obtener
fondos suficientes de la recaudación fiscal y provenientes de la renta
petrolera para sostener el gasto corriente del aparato de los poderes públicos,
la inversión en infraestructura que se requiere para el desarrollo nacional,
regional y local (incluyendo al Poder Comunal) y el gasto social que es el
instrumento de redistribución de la riqueza generada en el espacio económico de
la República.
Por otra parte, nuestra
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en sus artículos 115 y
siguientes garantiza el derecho a la propiedad privada y reconoce otras formas
de propiedad social con lo que define una economía mixta y nuestro Socialismo
tiene que tener esa definición. Este hecho debe convertirse en claro mensaje a
los inversionistas quienes pueden venir a Venezuela a darle activa función
social al capital, genere trabajo y gane lo justo pero que produzca riqueza que podamos distribuir desde el
Socialismo.
Como decíamos en el segundo
capítulo de este trabajo, en el Ser conviven dos tendencias: la del
individualismo y la del gregarismo, desde ellas desplegamos una actividad
egoísta o solidaria. El Capitalismo es el campo fértil para se desarrolle la
primera tendencia (individualismo), el Socialismo abona el terreno para que se
desarrollo más la segunda que es el gregarismo. Ontológicamente, en ningún caso una tendencia liquida a la
otra porque en el fondo ambas inmanencias son complementarias. El genio de la
creación siempre se va a fundamentar en la actitud individual, mientras que el
gregarismo es indispensable para poder vivir en sociedad, para poder compartir
con nuestros semejantes, para levantar sanamente a la familia. El típico
desempeño del Ser individual es el del inventor y el artista, mientras que el
Ser solidario da clásico fundamento al político y al médico. Ese es el deber
ser. Naturalmente, siempre van a existir los matices según el balance que
tengan las dos inmanencias en el desempeño del Ser.
Retomando el tema económico,
queremos referirnos a la buhonería como actividad comercial que requiere ser
reconvertida. Si existe una forma salvaje de ejercer el capitalismo, esa es la
buhonería. El egoísmo del buhonero es comparable mutatis mutandi a aquel que desde el poder le brinda al capitalista
ser el propietario de una poderosa empresa
que también lo hace sentirse dueño de sus trabajadores y familias. Si no
lo creen discutan con uno sobre el precio de lo que vende para que vean. El vendedor de la calle no paga impuestos, no
tiene personal en nómina, trabaja con un costo muy bajo (salvo el pago que le
hace al policía para que no lo corra) y se aposta donde le parece que va vender
más. Si vende empanadas o jugos lo hace en las adyacencias del lugar de trabajo
para venderle a los que llegan sin desayuno o almuerzan con un emparedado, si
venden alimentos empacados lo hacen en
las proximidades de los edificios de viviendas y salidas del metro para aprovechar
a quienes cansados regresan a sus hogares
y necesitan llevar alimento a la familia, si venden ropa se acomodan
frente a las tiendas que pagan impuestos, captan trabajo y le dan garantías al
cliente de sus productos.
Hay que llevar a los
buhoneros a ser comerciantes constituidos o trabajadores del campo o fabriles.
No digo como debe hacerse porque de eso tenemos experiencia, lo que no hemos
tenido es consecuencia porque siempre
sucumbimos a la demagogia. Los países desarrollados no tienen otro buhonero
que no sea el vendedor de lotería y el ciego que vende lápices.
Ya concluyendo es oportuno
decir unas palabras sobre lo que es una de las contribuciones más importantes
de la Revolución Bolivariana. Se trata de los llamados órganos del Poder
Popular. Se han escritos cosas muy prejuiciadas y desagradables sobre los
Consejos Comunales y las Comunas. Reconociendo que hay desviaciones que deben
corregirse, es necesario afirmar que este es el proyecto más serio para
organizar al pueblo sencillo y llano de manera que actúe responsablemente en función del progreso
social de sus comunidades. Debe ser bueno que las personas que se agrupan en
viviendas colindantes unas de otras, que hacen uso de las mismas calles, del mismo colegio, compran alimentos y medicinas en las mismas bodegas y
boticas, se unan en un Consejo Comunal que elige a vecinos que son voceros del
Comité de Obras Civiles que hace y repara aceras, pavimenta calles, mejora y
construye escuelas, levanta centros culturales y deportivos, plazas y parques,
entre otras cosas. Para ello reciben soporte financiero previsto en el
Presupuesto Nacional, mientras que mantienen un autocontrol social del gasto
que incluye a la supervisión de la Contraloría General de la República. Todo
ello está previsto en una Ley de la República. Esto tiene que ser algo bueno y
debemos apoyarlo y no permitir que la corrupción que la acecha la vulnere, la
distorsione y la extinga.
No podemos dejar sin decir
una palabra acerca de la defensa de la revolución porque el entorno y la propia
dirigencia nos ha venido formando en la idea de que tarde o temprano se
producirá una lucha armada y (naturalmente) épica contra sus enemigos natos que
son las fuerzas conservadoras y especialmente el Imperialismo. Esta posibilidad
no puede ser despachada por más remota que pueda parecerlo. Es un hecho
demostrado por la historia que la guerra es un instrumento de acción política
que puede ser utilizado por los archi-enemigos del Socialismo, pero las
complejidades de un mundo donde han crecido exponencialmente las comunicaciones
han venido dejándola como último recurso, aunque no por ello vamos a dejar de
tenerla en mente como un peligro en el horizonte. Con esto queremos enfatizar
que las mejores capacidades posibles siempre deben estar presentes en nuestras
Fuerzas Armadas Bolivarianas y Revolucionarias.
Una vez dicho lo anterior
podemos establecer que la amenaza inmediata es la destrucción del modelo
Revolucionario Venezolano y mostrar al mundo su inviabilidad porque sólo genera
pobreza, caos, criminalidad, enfermedad y muerte. Este es el frente en el que
debemos luchar cada día de nuestra existencia. Sabemos que tenemos dificultades
y que debemos hacer ajustes en el modelo que reviertan la tendencia a
mostrarnos como los enemigos desean que
nos vean. Los cambios son necesarios para corregir el modelo y hacerlo
funcionar fluidamente. Todos debemos dirigir nuestros esfuerzos en ese sentido.
Los funcionarios públicos de todos los niveles, gerentes de compañías del
estado, fiscales, jueces, trabajadores, maestros, profesores, estudiantes,
militares, todos tenemos que cumplir con nuestras responsabilidades con visible
conducta ética. El más grande compromiso es de la vanguardia del PSUV que debe
actuar con unidad, dedicación, lealtad, honestidad, sencillez, audacia y
valentía.
La
crisis venezolana. ¿Cómo enfrentarla políticamente?
Como hemos explicado en las
líneas precedentes, es evidente para todos que atravesamos una grave crisis
económica de terribles consecuencias sociales que nos están conduciendo visiblemente
al caos y a la violencia, lo que probablemente también lleve a la intervención
de fuerzas nacionales o foráneas y, sobretodo, en el segundo caso, es
previsibles un efecto disolutorio de todos los liderazgos conocidos actualmente
porque quien venga de fuera no colocará en el poder a alguien de los bandos en
conflicto, ni lo piensen, pondrá a venezolanos que responden única y
exclusivamente a sus intereses, estas personas están en los EEUU, Europa y en
menor cantidad en Asia, ninguno de ellos pertenece a la oposición o la
revolución. Si ello sucede perdemos todos los actores del actual escenario
político.
El referéndum revocatorio
siendo constitucional y procedimentalmente viable, no es la salida
políticamente adecuada porque dadas las circunstancias es imposible que el
Gobierno lo gane como tampoco es que triunfe en las elecciones sobrevenidas. La
oposición obtendría la victoria y la Presidencia, pero las grandes
interrogantes, entre otras, son: ¿Podrá la oposición Gobernar con un chavismo
presionando diariamente en las calles? ¿Tendrá el apoyo de las instituciones
(ministerios, policías, gobernaciones, alcaldías) todas dominadas por el
chavismo? ¿Será que sin hacer una purga de oficiales chavistas en las FAB,
podrá Gobernar? Siendo así, ¿qué actitud tomarán? ¿Los colectivos armados
entregarán sus armas o combatirán? ¿En quién se apoyará el Gobierno para
dominar el caos? ¿Será éste el ambiente propicio para que fluyan las
inversiones? ¿Hasta dónde subirá el dólar?
Es momento de que oposición
y gobierno dialoguen francamente, teniendo en mente que también son venezolanos
y que entre sus líderes y demás partícipes, hay reservas nacionalistas y
progresistas. En los sectores de la MUD hay personas de izquierda, de centro
izquierda y de centro que paulatinamente se fueron arrimando a la oposición
porque nosotros mismos la fuimos apartando por una hipersensibilidad a la
crítica que no habla en beneficio de la tolerancia democrática que deberíamos
practicar como algo normal.
Desde ambos bandos se perdió
la sindéresis y se practica un discurso agrio, insultante y violento. Ninguno
de los dos hace nada por superar el enfrentamiento, evitar el choque, tomar
medidas conjuntas y salvar a Venezuela.
Insistir en temas como el
referéndum revocatorio y la salida de Maduro de la presidencia no contribuye al
diálogo fértil y productivo. Tampoco lo es pedirle a la oposición que
expresamente renuncie al referéndum o publique una declaración de apoyo a las
políticas económicas del gobierno porque “son las mejores” y no entenderlo así
es conspirativo.
Los revolucionarios que
están en el Gobierno tienen la histórica responsabilidad de llamar a un diálogo
sin condiciones que estará destinado solamente a conversar sin partir de
posiciones y encaminado a la búsqueda de soluciones dirigidas a comenzar a
resolver la grave crisis económica.
No hay que continuar transitando un curso de confrontación entre
dos mitades de venezolanos. De esa manera lo que podemos perder es la
revolución misma y levantar sus banderas de nuevo tomará muchos años.
El diálogo debe concluir en
un acuerdo para salvar a Venezuela aplicando medidas que serán apoyadas por
todos. Si los líderes de la Revolución Bolivariana, comenzando por el
Presidente de la República y su gabinete entiende bien su rol en esta coyuntura,
deben ofrecer a los sectores de izquierda, centro izquierda y centro de la
oposición participación en el gobierno para que haya coherencia en la
aplicación de la acción concertada en el acuerdo para vencer la crisis.
Corresponderá a los jefes del gobierno y la oposición explicar bien todo este
proceso para evitar que los radicales puedan imponer sus denuncias de anatema y traición. Los extremistas de todas partes
deben quedar reducidos en número y aislados políticamente.
El último punto del acuerdo
debe establecer su duración, tras lo cual cada tendencia retomará su
independencia para presentar su plataforma política ante el electorado.
La mayor amenaza que se
cierne sobre Venezuela es perderla y sin país no hay revolución y no la habrá
en los próximos cien años.
El
nuevo Bloque Histórico.
En sus “Cuadernos de la Cárcel” Antonio Gramsci
escribió sobre el Bloque Histórico para enfatizar la influencia subjetiva en el
nacimiento y desarrollo de las revoluciones. Eran tiempos en los que la óptica
del pensamiento soviético colocaba el acento en las condiciones objetivas como
el más eficiente estímulo para la revolución.
El Bloque Histórico es la
conformación de la unión de voluntades de clases y grupos sociales que crean el
consenso para la nueva hegemonía.
En la época de Gramsci, el
eje central del consenso era la clase obrera que se desenvolvía en la
Europa fascista. Una clase obrera explotada y abusada, empobrecida y
perseguida. El propio Gramsci que era miembro del Partido Socialista Italiano
murió en una prisión de Mussolini.
En nuestro país se necesario
ampliar el Bloque Histórico. En nuestra opinión el Bloque Histórico de nuestro
país debe conformarse bajo la realidad venezolana y además de la clase obrera y
el campesinado, debe tener también la participación de otros grupos y
estamentos sociales.
Uno de ellos es la clase
media profesional. En la actualidad son muchos los profesionales asalariados
incluyendo a aquellos de las clásicas profesiones liberales. Cada vez hay más
abogados, médicos e ingenieros que laboran a medio tiempo o a tiempo completo
para un patrón público o privado. Más aun, en la revisión del rol del ingeniero
que calcula los materiales necesarios para levantar un edifico conforme al
diseño de un arquitecto y además dirige la construcción del mismo, podemos
constatar que en la obra se acumula el valor de su trabajo para darle más
plusvalía a la obra. Hay profesiones universitarias como la del Sociólogo que
se aproxima mucho al pensamiento social y revolucionario. Podemos ir más lejos
afirmando que la dirigencia de nuestros partidos revolucionarios en su mayoría
están conformadas por personas provenientes de la clase media que después
cierran filas con autores clásicos del marxismo para hablar de su lugar de
origen social con desprecio, los pequeños burgueses le dicen a sus integrantes
porque así es como marxistas leninistas de todas las nacionalidades se dirigen
a la clase media.
No obstante, estimamos que
hoy en día, eso no refleja la realidad por la razones que anteceden y muchas otras
que todos conocemos y podemos dar por reproducidas. El mismo Presidente Chávez
comenzó convocando a la clase media a su proyecto revolucionario y creó la
Clase Media en Positivo que fue muy leal con su gobierno, pero más tarde el
gobierno cambió de parecer y la desestimó, la criticó y la agredió con acciones
como la de construir un edificio de Misión Vivienda en plena urbanización de
clase media y llevar a morar en él, tanto a gente trabajadora y correcta como a
un lumpen mal viviente dedicado a cometer
actos delictuales. Todo porque para algunos había que castigar a la
clase media llevándole los problemas del barrio a su hábitat.
Es indispensable
reencontrarse con la clase media, hay que incorporarla a la revolución. El
nuevo bloque histórico debe contar con ella.
Todas las religiones, su
jerarquía y su feligresía tienen que participar del nuevo bloque histórico. Las
religiones en Venezuela están todas involucradas en la actividad social con
orientaciones y asistencias espirituales en el orden familiar y laboral, con
ayudas materiales de medicinas, alimentos. Son millones de venezolanos que se
acogen a distintas religiones: católica, protestante, judía, musulmana. No hay
nada que justifique la ausencia de ellos en una revolución que también debe
representarlos y recibirlos en su seno. De nuevo hay que apartar a los clásicos
sobre este particular porque no es admisible que un creyente no pueda ser
revolucionario. Creemos que el Comandante Chávez fue un buen ejemplo de ello.
En este orden de ideas, los
revolucionarios apoyamos al pueblo palestino en su derecho a tener un suelo
propio, a que le den forma a un estado que entre al concierto mundial con todos
sus derechos. No obstante, no apoyamos la desaparición del pueblo judío que
también tiene derecho a disfrutar de un estado que lo acoja y le sirva de
refugio histórico a las persecuciones que ha sufrido. No entendemos como no
tenemos relaciones con el Estado de Israel que es distinto al Gobierno de
Israel. Se puede y debe criticar y
confrontar al derechista y conservador gobierno israelí pero jamás podremos
separarnos de la esencia del pueblo judío que libro tantas luchas contra el
fascismo, la intolerancia y por la democracia.
Los militares no conforman
una clase social, más bien un estamento constituido por una agrupación de
personas que tienen una misión definida dentro de la sociedad y el estado y que
a cambio reciben ciertos privilegios que no le alienan el respeto del resto de
la sociedad.
Si algo se ha demostrado
durante el período de la Revolución Bolivariana es que en la Fuerza Armada
puede haber compromiso con los cambios y de hecho ha ocurrido así, más allá de
críticas puntuales por el enriquecimiento de algunos militares que le han
fallado a la institución y a Venezuela.
Por otra parte, es cierto
que aunque los militares votan en las elecciones, no tienen militancia política ni pueden
participar en elecciones populares para cargos públicos ni pueden hacer
propaganda para parcialidades (partidos) políticos, pero si pueden deliberar
políticamente dentro del marco de la Constitución y la leyes, todo ello según
los artículos 328 y 330 de la CRBV. Es por ello que pueden compartir criterios
de apoyo a las instituciones y fines del estado. Desde ese punto de vista
debemos entender que es positivo que formen parte del nuevo bloque histórico.
Finalmente, debemos añadir a
los empresarios nacionalistas y progresistas que han existido antes y también
son una realidad ahora. Deben estar en el nuevo bloque histórico.
A personas de mi edad y a
lectores de la historia contemporánea de este país, no les debe parecer un
exabrupto esta afirmación. Cuando se formó el Frente Nacional de
Liberación (FLN) en Venezuela en los
años sesenta y su existencia se prolongó hasta fines de los setenta, en él se
incluían empresarios que incluso llegaron a
participar en la lucha armada que conducía las llamadas Fuerzas Armadas
de Liberación nacional (FALN), brazo militar del FLN.
A fines de los años sesenta
y el primer lustro de los setenta, existió una agrupación empresarial llamada
ProVenezuela, que impulsaba la consigna de “Compre venezolano” para apoyar el
movimiento de sustitución de importaciones que cobraba fuerza y contaba con el
apoyo crediticio del gobierno. Empresarios como los Cervini y Alejandro
Hernández, entre otros, eran líderes de estos proyectos. Uno de los Cervini,
Reinaldo Cervini Viso, apoyó al Comandante Chávez en sus inicios como lo
hicieron otros, hasta que el golpe del 2002, hizo cambiar de opinión al
presidente. Particularmente, con Reinaldo Cervini hubo acres discusiones que se
hicieron públicas y alejaron al capitán de empresas con resentimiento de la
Revolución. Fue una lástima y la pérdida de alguien cuyo aporte era útil.
Hubo muchos empresarios que
creyeron en el desarrollo de Venezuela, incluso provenientes de aquellos que
emigraron de Europa en la post guerra. El poderoso desenvolvimiento de la
industria automotriz nacional que llegó a suplir casi el 30% de los CKD
importados de las casas matrices y que tenía poblada de fábricas a Maracay,
Valencia y Mariara fue una muestra de ello. Fue en su segundo gobierno que
Carlos Andrés Pérez, mediante un decreto, acabo con todo ese empresariado para
pasar a cumplir con el Consenso de Washington y
someter a Venezuela al rol de exportadora de petróleo e importadora de
todo lo demás porque esa era la división internacional del trabajo dominante.
CAP acabó con la industria nacional sin ser revolucionario ni socialista.
Compartimos un par de veces con CAP como candidato a las elecciones de 1988 que
lo llevaron a su segunda presidencia. Entonces también existía el contrabando
de extracción que era criticado por la izquierda y otros factores políticos y
económicos. Recuerdamos que decía preguntándose a la vez: “¿No entiendo qué es
eso de contrabando de extracción? ¿Cómo puede ser malo exportar? Deberíamos
celebrarlo” Hay dos testigos excepcionales del momento.
Las
relaciones con Estados Unidos de América.
Es necesario abordar este
tema que se ha convertido en un espinoso asunto en el que la mutua desconfianza
ha sembrado las espinas.
Es importante que hagamos un
esfuerzo para entender mejor cómo fueron, cómo son y cómo pueden llegar a ser
las relaciones entre ambos países.
Es necesario informarnos
sobre el pueblo estadounidense, sus liderazgos nacionales, los matices entre
los liderazgos regionales dada las especificidades de los estados de la unión.
Conocer sus instituciones, sus
organizaciones políticas y sociales. Por ejemplo, cómo es posible que dentro
del partido Demócrata cohabite gente de izquierda con el centro y la derecha, y
por más extraño que parezca, lo mismo
ocurra en el partido Republicano sólo que allí la derecha es la vasta mayoría. Saber esto es importante de manera
que los venezolanos llamados a tomar decisiones en materia de política exterior
deben estar leyendo material provisto por nuestros “tanques de pensamiento”
perennemente abocados a estudiar esa realidad.
En los EEUU son muchas las
personalidades, autores, líderes sindicales, periodistas, profesores universitarios, estudiantes y
gente común que critican la injerencia de las grandes corporaciones
industriales y comerciales en el Gobierno Federal, los gobiernos regionales y
el Congreso. No seamos nosotros los únicos que lo vemos y mucho menos pensemos
que somos quienes pueden hacer algo al respecto. Este es un asunto que cambiará
o no de acuerdo a los pasos que dé en tal sentido el pueblo estadounidense.
Hay muchas maneras de
acercarnos y familiarizarnos con los EEUU.
No debemos dejar que nos monopolice la idea de enfrentarnos. En la
esfera de las relaciones diplomáticas son el enfoque en los intereses de
nuestros países los que dictan la pauta. Los intereses comunes (que los tenemos
con los EEUU, basta con hablar del petróleo, por ejemplo) siempre se pueden
atender y ser puntos de encuentro. Los intereses nacionales cuando sean
coincidentes también son accesibles a la conversación y el acuerdo,
verbigracia, la acción conjunta contra un enemigo común que amenaza la
soberanía de ambos. Los acuerdos contra el terrorismo tienen este fundamento y
Cuba los ha firmado con los EEUU mucho antes de la actual distensión.
Naturalmente, hay intereses nacionales que no pueden ser objeto de conversación
y menos de acuerdo, tal es el caso de una solicitud para establecer una base
militar en nuestro territorio, algo que prohíbe expresamente nuestra
Constitución en su artículo 13.
No todo es blanco y negro en
la actitud hacia Venezuela en Washington. Hay zonas grises porque hay quienes
en el Departamento de Estado tienen una visión más inclinada a la colaboración
que a una relación de dominación. Lamentablemente, en ocasiones no lo
apreciamos así y terminamos por fortalecer a los últimos. Aquí podemos dar otro
ejemplo, hace algunos años el Presidente Chávez ante un pedimento de ayuda de
la comunidad del Bronx prometió por razones humanitarias enviarles combustible
para la calefacción y combatir el frío invierno norteño. Eso no gustó a las
autoridades de los EEUU, tampoco agrado
que utilizamos a CITGO y a una Fundación de los Kennedy en Boston ya que
era improbable que el gobierno de Washington dejase atracar un barco para
llevar el combustible. Más bien lo vieron como una afrenta, sobretodo porque
nos apoyamos en la oposición, pues la Fundación era de los Demócratas y el
Gobierno de Washington era Republicano (Bush),
pero no hubo comentarios públicos.
Ahora bien, por estos días se habla de ayuda humanitaria para Venezuela
debido a los problemas internos con el suministro de alimentos y medicinas.
Auxilio humanitario que públicamente no acepta el gobierno venezolano bajo
ningún respecto. Más allá de que nuestro gobierno tenga razón o no, porque sin
duda ello puede abrir una vía de penetración que puede ser maliciosamente usada
dada la exacerbación de la política interna y siendo un hecho que en el norte
apoyan a la oposición. Lo que pretendemos dejar al descubierto es la
contradicción entre la actitud nuestra cuando ofrecemos la ayuda humanitaria y
cuando nos la ofrecen a nosotros. Hay que ser serios y consistentes en la
aplicación de la diplomacia. No podemos sostener posiciones contradictorias.
Pensamos que tal vez sería
útil dejar de tener al Gobierno de los EEUU como el enemigo y bajarlo a la
condición de adversario. Eso sería un paso importante. Enemigas son dos
naciones en guerra, por eso la paz se firma entre los enemigos.
Si a alguien se le ocurriese
invitarnos a firmar la paz con Washington seguramente diríamos que eso es una
locura porque no somos enemigos para suscribir un acuerdo de paz. Entonces,
debemos comenzar por dejar de aludir en discursos y entrevistas a los EEUU como
el enemigo y comenzar a hablar de
nuestros adversarios.
Siendo adversarios el asunto
es distinto. El concepto es diferente. Adversarias son dos personas cuando
debaten concepciones distintas sobre un tema, dos equipos deportivos tratando
de ganar el partido también son adversarios y no enemigos.
Sería interesante tratar de
trabajar esta orientación para avanzar y mejorar las relaciones. A lo mejor más
adelante llegamos a trabar una amistad
crítica que nos permita convivir con nuestras diferencias.
Los cierto es que este tema
hay que abordarlo. Para bien de todos, incluso de nuestro país y su vocación
democrática, libertaria y revolucionaria.
FVT/Ccs. 27/08/2016
(1) Las otras tres leyes de la Dialéctica
Marxista son: El Encadenamiento de los Procesos, la Contradicción (pugna entre
contrarios) y la del Progreso por Saltos o Ley del Salto cualitativo. George
Politzer, Principios Fundamentales de Filosofía Marxista, 1932.
(2) Antonio Gramsci, trató el tema del sentido
común con carácter filosófico en su obra que está dispersa en artículos que
escribió para revistas y periódicos, en sus 32 Cuadernos de la Cárcel y en las
Cartas de la Cárcel. Ver trabajo de Hugo Alberto Verdera, profesor de la Universidad
de La Plata: “Gramsci y el cambio del sentido común. Su estrategia
anticatólica.”
(3) NEP son las siglas tomadas del
inglés New Economic Policy
(4) Mark
Weinsbrot, “Un nuevo sistema cambiario para Venezuela”. Artículo aparecido en
el diario “Ultimas Noticias”, edición del domingo, 2 de noviembre de 2014. Mark
Weinsbrot es presidente de Just Foreign Policy, Washington D.C.